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Anitta, la cantante que nació “fea y pobre” y que cuando se convirtió en una estrella diseñó su propia cara


Este miércoles, la superestrella brasileña Anitta (31) se presentó en Madrid, en el marco de su gira Baile Funk Experience. Un tour lleno de sensualidad, perreo, reivindicaciones y hits como Envolver, Bellakeo y Downtown. Aunque lo que más han destacado los asistentes es el aura de la cantante. Una diva moderna, que se distingue por su belleza y curvas. No obstante, la carioca no nació así… Y esta no es solo una teoría.

“Yo nací fea y pobre. Pero esta es una historia alegre. Es verdad que yo estaba jodida, porque no tenía plata y tenía que trabajar en tres empleos. Trabajaba como una perra. Pero después empecé a cantar y a mover el culo. Y ahora tengo plata, hago muchas cosas. Tengo bebidas, zapatos y ropa en Brasil”, dijo la intérprete, hace una semana, en The Juanpis Live Show y, aunque suene a guion de teleserie, lo que dice Anitta es verdad. Su realidad y su cara antes eran otras…

Anitta -cuyo nombre verdadero es Larissa de Macedo Machado- nació en una favela de Río de Janeiro y, de acuerdo con su relato, pasó muchas penurias. “Tuve una infancia humilde. Dormíamos en un cuartito con mi familia. Yo dormía en una cama, mi madre en otra y mi padre en medio de las dos camas sobre el piso”, reveló en 2021, al periodista Yordi Rosado. Sin embargo, eso no fue lo más traumático de su infancia.

Y es que Anitta fue abusada sexualmente, a los 14, por un hombre de más de 20 años. “Conocí a una persona de la que tenía miedo porque era medio autoritaria conmigo y yo era diferente cuando era adolescente. Y un día, que estaba estresado, le pregunté si quería que fuéramos a un lugar solos. Me preguntó si yo estaba segura. Le dije que sí. Pero, hoy creo que le dije que sí porque le tenía miedo”, contó en su documental.De acuerdo con Anitta, ella acabó por rechazar el acto sexual. Pese a ello, él siguió adelante. “No me escuchó. No dijo nada. Él sólo siguió haciendo lo que quería hacer. Cuando terminó, se levantó, se fue a beber una cerveza y yo me quedé mirando la cama llena de sangre”, comentó, años después, cuando ya se había convertido en Anitta.

“Para todos quienes preguntan de donde viene mi nombre, viene de eso. De mi voluntad y necesidad de ser una mujer con coraje, a la que nadie más pudiese herir, a la que nadie pudiese hacer llorar, por eso cree este personaje”, confesó en su película, en la que habla sobre cómo pasó de cantar en una iglesia a convertirse en una afamada artista de YouTube.

En 2009, Anitta saltó a la fama en internet y, un año después, empezó a trabajar con un productor en su primer single promocional, llamado Eu Vou Ficar. No obstante, la joven no se hizo conocida en todo Brasil hasta 2013, cuando lanzó Show das Poderosas. Un single que cuenta con un vídeo en blanco y negro, en el que ella baila sensualmente, al estilo de Beyoncé. Aunque, en ese entonces, la celeb se veía muy diferente.

La Anitta de 2013 tenía la nariz aguileña, los pómulos menos marcados y los dientes menos alineados. Pero progresivamente se fue a transformando en la persona que es ahora. ¿Cómo lo hizo? Con diversas cirugías y retoques estéticos, como contó en La resistencia. “Amo la cirugía plástica, me he hecho incontables intervenciones. Mi cara es como la del monstruo de Frankestein, es toda de mentira”, bromeó.

“Antes tenía una herida muy grande y no tenía mentón. Me hice una experta de Photoshop. Tanto que una vez perdí el teléfono, lo encontraron y me decían que no era yo la de la foto. Entonces se me ocurrió operarme. Me saqué una foto, la retoqué, se la llevé a la doctora y le pedí que me dejara así”, declaró, entre risas, a David Broncano.

Ese mismo año, Anitta acudió a El Hormiguero, donde le explicó a Pablo Motos que una de las primeras cosas que cambió de su cuerpo fueron sus pechos y su nariz, porque consideraba que eran “demasiado grandes”. Pero también ha revelado, que se ha puesto rellenos en numerosos sitios y que ha pasado porrinoplastias y cirugías abdominales.

De acuerdo con diversas entrevistas, la brasileña planea seguir pasando por el quirófano las veces que considere necesario. Pero tampoco es algo que recomiende a todo el mundo. Quiere que sus fans sepan que no deben compararse con ella, porque parte de su cuerpo es plástico. Aunque también anima a las mujeres a hacer lo que necesiten para sentirse a gusto consigo mismas.

Hoy Anitta se siente plena. Y a pesar de los numerosos bisturíes que han pasado por su rostro, ella siente que su esencia sigue siendo la misma. “Incluso después de millones de cirugías plásticas, médicos e intervenciones… Mi interior sigue igual. Mi alma ha guardado cosas importantes que tenía dentro desde que era niña”, indicó el día de su cumpleaños en 2022.